Bérénos o Cernunnos: el dios con astas de ciervo, señor de la naturaleza, la abundancia y el mundo subterráneo

Entre las grandes divinidades de la antigua Galia, Cernunnos, identificado en algunas tradiciones modernas con Bérénos, es una de las figuras más enigmáticas y fascinantes del mundo celta. Dios ancestral, venerado tanto en la Galia como en las Islas Británicas, representa la fuerza de la naturaleza, la fertilidad, la riqueza de la tierra y el eterno ciclo de la vida, la muerte y el renacimiento.

A diferencia de los dioses griegos y romanos, las divinidades celtas no siempre tenían un único nombre. Con frecuencia eran invocadas según sus atributos o funciones. Por ello, Cernunnos ha sido descrito como el «Señor de los animales salvajes», el «Señor de todos los seres vivos», el «Dios de la fertilidad» o el «Guardián de las riquezas subterráneas», reflejando la riqueza simbólica de esta antigua divinidad.

El dios padre de los antiguos galos

En La Guerra de las Galias, Julio César afirma que los galos se consideraban descendientes de un dios al que compara con el Dis Pater romano. Aunque nunca menciona el nombre de Cernunnos, numerosos investigadores consideran que esta comparación podría referirse precisamente a esta antigua divinidad ctónica.

Al igual que Dis Pater o el Plutón romano, Cernunnos gobierna el mundo subterráneo, los ancestros y las riquezas ocultas bajo la tierra. Sin embargo, su función va mucho más allá del reino de los muertos. También protege la fertilidad de la naturaleza, de los animales, de las cosechas y de los seres humanos.

Para los celtas, el mundo subterráneo no era únicamente el lugar de los difuntos, sino también el espacio donde germina toda nueva vida. Esta doble dimensión convierte a Cernunnos en el guardián del gran ciclo cósmico de nacimiento, muerte y renacimiento.

El origen de su nombre

La primera mención conocida del nombre CERNUNNOS aparece en el célebre Pilar de los Nautas, descubierto bajo la catedral de Notre-Dame de París y erigido durante el reinado del emperador Tiberio, entre los años 14 y 37 d. C.

Sobre la imagen de un personaje coronado con grandes astas de ciervo aparece la inscripción (C)ERNUNNOS.

Los lingüistas relacionan este nombre con la raíz protoindoeuropea ker- («cuerno» o «asta»), que dio lugar en las lenguas celtas a las formas cern o kern.

Por ello, la mayoría de los especialistas traducen Cernunnos como:

«El dios con astas de ciervo» o «El dios cornudo».

Algunos investigadores incluso consideran que Cernunnos podría no ser un nombre propio, sino un título que describe una función sagrada.

Las astas de ciervo: un símbolo universal

Las astas constituyen el atributo más característico de esta divinidad.

Lejos de representar el mal, simbolizan:

-el renacimiento anual de la naturaleza;
-la fuerza tranquila de la vida;
-el Árbol Cósmico que une la Tierra y el Cielo;
-la sabiduría adquirida con la experiencia;
-la fertilidad de hombres y animales;
-la soberanía espiritual.

Cada primavera el ciervo pierde y vuelve a desarrollar su cornamenta, convirtiéndose en uno de los mayores símbolos del eterno renacer de la vida.

Para los antiguos galos, el ciervo era además el rey del bosque, un animal noble y profundamente sagrado.

Una iconografía excepcional

Una de las representaciones más famosas de Cernunnos aparece en el Caldero de Gundestrup, hallado en Dinamarca y elaborado probablemente por artesanos celtas hacia el siglo I a. C.

En él, el dios aparece sentado con las piernas cruzadas, rodeado de animales salvajes.

Esta postura, conocida como «posición celta» o «posición gala», fue descrita por el geógrafo Estrabón como una forma habitual de sentarse entre los pueblos celtas.

En una mano sostiene un torques, collar metálico reservado a los jefes y guerreros, símbolo de autoridad, riqueza y poder espiritual.

En la otra sostiene una serpiente con cabeza de carnero, una criatura de origen muy antiguo que probablemente simboliza las fuerzas de la tierra, la regeneración y el conocimiento oculto.

Según las distintas representaciones, Cernunnos puede aparecer joven o anciano, barbado o imberbe e incluso con tres cabezas, reflejando una característica fundamental de la espiritualidad celta: una misma divinidad puede manifestarse bajo diferentes formas.

El señor de los animales

Los pueblos celtas mantenían una relación profundamente sagrada con el mundo animal.

Muchos nombres personales galos hacen referencia a animales, como Matugenos, cuyo significado es «hijo del oso».

Cernunnos aparece así como protector de los ciervos, jabalíes, toros, serpientes, lobos y de todas las criaturas salvajes.

No es simplemente un dios de la caza, sino el garante del equilibrio entre el ser humano y la naturaleza.

Un dios de múltiples manifestaciones

La religión celta no concebía necesariamente a sus dioses como entidades completamente independientes.

Diversas interpretaciones consideran que Cernunnos podía estar relacionado con otras importantes divinidades galas como Teutates, protector de la tribu, Esus o Taranis.

Esta concepción refleja una idea profundamente celta: una misma fuerza divina puede expresarse mediante diferentes aspectos o manifestaciones.

El número tres ocupa un lugar privilegiado dentro del pensamiento celta, donde una única divinidad puede reunir en sí misma tres funciones complementarias.

Su compañera: la Gran Diosa

Los textos antiguos no mencionan expresamente a una esposa de Cernunnos.

Sin embargo, varias grandes diosas galas pueden representar su complemento femenino según las diferentes tradiciones regionales, entre ellas Rosmerta, diosa de la abundancia; Damona, vinculada a las aguas y a la fertilidad; y Nantosuelta, protectora del hogar y de la naturaleza fecunda.

Juntos simbolizan la unión del principio masculino y femenino, fundamento del equilibrio del universo.

Del dios cornudo al Diablo

Con la expansión del cristianismo durante la Edad Media, la imagen del dios con astas de ciervo fue progresivamente transformada.

Las astas, que durante siglos habían simbolizado la sabiduría y el renacimiento, pasaron a convertirse en uno de los atributos del Diablo.

Esta transformación respondió al deseo de desacreditar las antiguas religiones paganas asociando sus dioses con figuras demoníacas.

Con el tiempo, las astas de ciervo fueron sustituidas por los cuernos de macho cabrío, imagen que todavía hoy identifica al demonio en el imaginario occidental.

Sin embargo, esta representación nada tiene que ver con la función original de Cernunnos, cuya esencia era la vida, la abundancia, la fertilidad y la armonía entre el ser humano y la naturaleza.

Un legado que sigue vivo

Más de dos mil años después de las primeras representaciones arqueológicas, Cernunnos continúa despertando el interés de historiadores, arqueólogos y amantes de la cultura celta.

Sus astas de ciervo recuerdan que la verdadera riqueza no reside únicamente en los tesoros ocultos bajo la tierra, sino también en nuestra capacidad para vivir en armonía con el mundo natural.

Guardián de los bosques, señor de los animales, protector de los ciclos de la vida y de la muerte, Cernunnos sigue siendo uno de los grandes símbolos de la espiritualidad celta y un poderoso recordatorio de la unión entre el ser humano, la Naturaleza y el Cosmos.

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